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24/02/2010
¿DE QUÉ COLOR PINTO MI CASA?

Aunque no siempre seamos conscientes de ello, los colores transmiten sensaciones y ayudan a crear efectos ópticos como,  por ejemplo, aumentar o disminuir espacios. Aprende su lenguaje y decide cómo darle un nuevo aire a tu hogar.

 

A la hora de elegir qué pintura usar hay que tener en cuenta determinadas variables de la estancia, como su tamaño, la luz natural que recibe, su función principal y los muebles, si los tiene ya. Estos factores combinados con ciertos conocimientos sobre la cromoterapia (o sensaciones que nos producen las diferentes tonalidades) serán claves para nuestra decisión final.

 

En general, los colores claros reflejan la luz, por lo que proporcionan una mayor luminosidad y agrandan visualmente la habitación. Los oscuros, actúan de manera contraria al absorber la luz, así que lógicamente deberán evitarse siempre en estancias pequeñas o, al menos, aplicarlos sólo en una pequeña zona que se quiera remarcar, como una columna o el marco de la puerta. Por otro lado, los tonos cálidos, como los rojos y los amarillos, potencian mucho más la luz que los fríos, como el verde o el azul, por lo que éstos últimos son únicamente recomendables en habitaciones muy soleadas para reducir la concentración de calor. Los cálidos dan más sensación de amplitud y resultan más acogedores que los fríos.  

 

Las últimas tendencias de interiorismo apuestan por una doble vertiente: o bien el blanco impoluto en todas las paredes para dar amplitud y luminosidad a los ambientes, o bien los colores intensos, alegres y atrevidos, como el naranja o el fucsia, sabiamente combinados. El estucado está pasado de moda, así como otras técnicas como la pintura veneciana.

 

El riesgo de pintar toda la casa de blanco es que es fácil caer en estancias anodinas, frías y, a veces, hasta demasiado deslumbrantes, algo que se puede compensar combinando diversos colores o apostando por tonalidades más cálidas que ayuden a crear un espacio acogedor. Es importante saber que los colores intensos pueden generar estrés, por lo que si nos gustan, debemos moderar su uso. Si, por ejemplo, decides darle un atrevido toque naranja a la estancia, opta por reducirlo a sólo una pared y combínalo con tonalidades muy discretas en el resto. Estas elecciones más osadas suelen quedar divertidas, pero generalmente acostumbran a cansar antes, por eso los colores demasiado saturados se usan pocas veces en superficies grandes. Para un resultado armónico, es aconsejable combinar diversas tonalidades de una misma gama cromática.

 

Si dudas con respecto a cómo quedará una determinada tonalidad –dependiendo de la ubicación de la estancia y por dónde entre el sol puede quedar alterado el resultado final- lo más aconsejable es realizar una prueba antes de lanzarse a pintar toda la pared. Otra precaución a tener en cuenta es que en los muestrarios de colores, éstos parecen más claros de lo que son en realidad.    

 

El mobiliario, los textiles y el estilo general del hogar también debe influir la elección de un color u otro: los rústicos pueden decantarse por tonos naturales; los urbanos por colores más fríos; los románticos por los pastel; y las juveniles por opciones más vivas y atrevidas.

 

Los colores nos producen sensaciones e incluso existe una terapia que estudia sus efectos: la cromoterapia. Los tonos cálidos suelen ser alegres y, en su extremo, excitantes, mientras que los fríos son apaciguantes y, a veces, hasta deprimentes. Conoce su significado uno a uno:

 

  • Rojo. Asociado con la pasión, la energía y el optimismo, puede provocar una descarga de adrenalina, de ahí su conexión con la agresividad y el miedo. Se aconseja un uso moderado en la decoración, para evitar que resulte abrumador. 
  • Naranja. Confiere calidez, vitalidad y confort. Adecuado para salas de estar y comedores.
  • Amarillo. Alegre y brillante como el sol, es el color del intelecto. Irradia sensación de bienestar y de confianza. Puede usarse en comedores, salones y cocinas.
  • Marrón. Práctico y muy vinculado a la seguridad, es una buena opción para salas de estar.
  • Verde. Representa la armonía y la estabilidad y es efectivo contra el estrés y el cansancio por su poder relajante. Idóneo para dormitorios, baños y salones.
  • Azul. Aporta descanso, serenidad y calma, es el color de la contemplación, más apaciguador cuanto más suave. Perfecto en dormitorios y baños.
  • Añil. Tiene fuerza y poder y está considerado como el calmante más fuerte del espectro.
  • Púrpura. Transmite seguridad pero debe usarse con mesura, pues al tratarse de un color pesado puede resultar deprimente.
  • Negro. Estimula la disciplina pero es inmóvil y dramático, por lo que deberá usarse en muy pequeñas dosis.
  • Blanco. Símbolo de la pureza y el resplandor, invoca la esperanza y la paz y potencia la luminosidad. Apto para toda la casa.

 

Como ya se apunta en la guía de la cromoterapia, según la estancia y teniendo en cuenta su función, es más aconsejable usar un tipo de tonalidad u otra:

  • Recibidor. Al tratarse de la primera estancia de la casa, es mejor optar por colores cálidos que transmitan una sensación de bienvenida.
  • Salón. Si no le da mucho el sol, se recomienda pintarlo con colores cálidos: naranjas y amarillos transmitirán calor y bienestar. De todas formas, esta es la habitación que más opciones creativas admite.
  • Dormitorios. Admite bien los colores más relajantes: rosa, verde, azul, añil… Apuesta por su versión suave para dar sensación de amplitud. El excitante rojo podría llegar a provocar insomnio.
  • Baño. Los azules y verdes son los más apropiados por su poder calmante.
  • Cocina. Moverse en la gama de naranjas y amarillos es una excelente elección, aunque siempre hay que tener en cuenta el tipo de mobiliario.

 

Por último, algunos pequeños trucos y consejos pueden ayudarnos a corregir defectos o a mejorar el resultado:

 

  • Recuerda que las habitaciones pequeñas, estrechas u oscuras precisan colores claros y luminosos.
  • Un techo extremadamente alto puede acortarse visualmente pintando el techo de un color oscuro. Al contrario, cuando el techo se pinta de un tono más claro que las paredes, se consigue un efecto “elevador”.
  • Si optas por pintar solo una pared de color diferente, no elijas en la que haya puertas o ventanas, pues eso reduciría la energía del color.  
Si queremos darle a una salón demasiado cuadrado una óptica más alargada, pintando de un color oscuro dos paredes paralelas, conseguiremos resultados sorprendentes.
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